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El verano que pone en duda el cambio climático PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Marta   
lunes, 27 de agosto de 2007
Después de uno de los estíos más frescos, los meteorólogos cuestionan las predicciones sobre el calentamiento global - Los más escépticos aseguran que no puede probarse el efecto de la actividad humana en el clima

De las falsas primaveras parisinas, gélidas y lluviosas, escribía Hemingway en «París era una fiesta», una observación que bien podría hacer el escritor sobre el verano que vivimos en España. Las predicciones meteorológicas, que apuntaban que la época estival sería una de las más calurosas, no se han cumplido, algo que se ha notado en la escasa presencia de medusas en las playas, así como en el descenso del consumo de aire acondicionado en los hogares y oficinas, que en julio bajó un 1,6 por ciento respecto al año anterior. Las temperaturas han sido suaves incluso otoñales en este final de agosto.
   En Madrid, el verano fluye liviano y no está siendo asfixiante y caluroso como en otros años. De los últimos 115 estíos, el actual ocupa el puesto número 37 en la lista de los más calurosos, con una temperatura media de 23,3 grados centígrados. No obstante, si nos remitimos a los datos de los años 80, este estío está siendo fresco, ya que sólo hizo más frío en 1980, 1984, 1988, 1992 y 1997.
   La Comunidad Valenciana atraviesa el verano más fresco de los últimos 10 años. La ciudad del Turia arroja una temperatura media de 25,2 grados centígrados, seis décimas menos por debajo de la media realizada desde 1987. Un clima que ha repercutido en el descenso de las ventas de helados, que han menguado entre un 8 y 10 por ciento frente al año pasado.
   Adiós al calor en agosto
   En Cataluña, después de que una nueva perturbación trajera abundantes nubes y lluvia a toda la región, los meteorólogos dan por terminada la temporada estival. Los expertos afirman incluso que el verano comenzó a despedirse con la llegada de agosto, que en contadas ocasiones ha dejado temperaturas máximas superiores a los 30 grados. El mes de julio ha sido el menos cálido de los últimos cinco años. «La meteorología del mes de julio ha sido algo atípica», reconoce el meteorólogo Joaquim Serra.
   Existe un debate internacional sobre el cambio climático. Los puntos de vista de los científicos se escoran en dos posturas muy distintas. Por una parte están aquellos que sostienen que el cambio climático, es decir, el calentamiento global del planeta, es consecuencia de la actividad humana y, por otro, aquellos que hablan de este fenómeno como algo tangencial y puntual en el desarrollo de la naturaleza y la vida humana.
   Los llamados escépticos del cambio climático defienden que el calentamiento del planeta se debe a causas naturales. Defensor de esta tesis es Antón Uriarte, doctor en Geografía Física, climatólogo y profesor de la Universidad del País Vasco: «El clima siempre ha estado cambiando y no está demostrado que la actividad humana esté en el origen del calentamiento. No es más que política y mito, y las mentiras del cambio climático contribuyen a la proliferación nuclear». Uriarte discrepa de la visión catastrofista del cambio climático y defiende las bondades del CO2, «un gas que, lejos de provocar el temido efecto invernadero, estabiliza el clima».
   Añade que «la Tierra es un planeta humano y es normal que influyamos en la atmósfera, pero otra cosa es creer que vamos a peor. Las épocas de más exuberancia vegetal en la Tierra coinciden con las de calor».
   El factor humano
   Entre los defensores de la tesis contraria se encuentran las organizaciones ecologistas y multitud de informes científicos que sostienen que existe una relación directa entre el calentamiento global y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, provocado por las sociedades industrializadas.
   Tal y como asegura Millán Millán, director del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, lo que está ocurriendo con el clima este verano no se contradice con el cambio climático: «Alertaban del impacto climático, cambios más erráticos, parcheados y de distribución regional variable, que es exactamente lo que ha sucedido en España. Es el ejemplo típico de lo que está pasando, el clima siempre está cambiando». Lo que vemos en estas perturbaciones raras, subraya, «ya se había anticipado, pues vemos fluctuaciones que van escondiendo subidas suaves pero con alteraciones. Este año está dentro de lo que se considera normal, quizás un poquito más fresco». El cambio climático, sostiene el meteorólogo, es «atribuible a la acción humana y no es ningún mito», a lo que añade que, tras casi 70 años estudiando la evolución del clima, «en los últimos años estoy viendo las cosas más raras de mi vida».

 

Fuente: larazon.es

Modificado el ( martes, 04 de septiembre de 2007 )
 
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