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Los Príncipes de Asturias avalaron hoy el compromiso de la Corona en la lucha contra la desertificación, que, según dijo hoy Don Felipe, afecta principalmente a un 41 por ciento de las zonas áridas de la superficie terrestre en donde viven dos mil millones de personas y es uno de los grandes desafíos de la Humanidad.
Don Felipe, acompañado de la Princesa que retoma así sus actividades oficiales como esposa del Heredero de la Corona - la semana pasada asistió en Mallorca a la despedida de la Familia Real a las autoridades baleares- inauguró esta mañana en Madrid la Octava Conferencia de Naciones Unidas de lucha contra la Desertificación.
La reunión, en la que se esperan a más de dos mil delegados de 191 países representantes de unas 800 ONG, establecerá un Plan de Acción para los próximos diez años, porque, como recordó el Príncipe en sus palabras ante la Asamblea, hay que poner en marcha "con urgencia y eficacia, acciones que eviten, contrasten o permitan" disminuir la degradación de los ecosistema. Don Felipe hizo un llamamiento Al igual que otros intervinientes en la sesión inaugural de la Conferencia -como la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, o los responsables de la reunión- el Príncipe destacó la correlación que existe entre las zonas áridas y la pobreza que es necesario "mitigar" con la buena gestión "de los bosques, el acceso al agua y la migración".
Don Felipe hizo un llamamiento para extender los derechos fundamentales al agua, al aire limpio o a los alimentos no contaminados a los más desfavorecidos, y alertó sobre la consecuencias que los patrones de consumo de unas regiones pueden tener en otras muy remotas y muy pobres.
El Príncipe de Asturias comentó también la situación de España. Un país, dijo, que tuvo consciencia de este problema en el siglo XIX y cuyas acciones han llevado a que desde entonces cinco millones de hectáreas del territorio nacional -un 10 por ciento del total- hayan sido reforestadas.
Porque, como explicaron Don Felipe y otros ponentes, las principales amenazadas para la desertificación son la sequía, el laboreo intenso, la pérdida de tierras para cultivo, las fuertes lluvias, los incendios forestales y la urbanización.
En su discurso, Don Felipe subrayó que "la desertificación se ha convertido en una preocupación de carácter global; se sufre en todos los continentes poblados y ocupa un lugar cada vez más relevante en los trabajos de la agenda internacional".
Explicó también el Heredero de la Corona que siempre ha seguido muy de cerca estas cuestiones porque al tiempo que se dirigen a "proteger debidamente nuestro medio ambiente natural, persiguen el desarrollo sostenible de nuestros países y sociedades y buscan con ello luchar contra la pobreza". Fuente: terra actualidad - EFE |